LA REALIDAD CASI PERFECTA EN LA QUE HABITAMOS: LECTURA DE “CORRALEJO” DE JOSÉ BOCANEGRA

   “Corralejo”, la novela de José Bocanegra (San Javier, 1977), libro publicado por La Marca Negra Ediciones, se  desarrolla y muestra un lugar en el que sin duda desearíamos habitar, o cuanto menos visitar. Se encuentra en las Canarias, como quien dice al alcance de la mano. Concretamente localizado en la isla de Fuerteventura, un paraíso del surf. Corralejo, el pueblo real,  es presentado como el lugar ideal para unas vacaciones permanentes. Pero no estamos ante un libro de viajes. El protagonista de la novela, aprovecha unos meses de paro para ir allí a surfear. La historia está contada en primera persona, a modo de diario, aunque en un estilo que se estaría tentado de calificar de reality show literario en el que se queda grabada la estancia del visitante  a través de sus impresiones y  experiencias.

El surf y el póker, como dos polos menos contrapuestos de lo que parece, modulan las ocupaciones diarias del storyteller. Si en principio la experiencia de las olas parece más real que la de unas partidas virtuales de cartas, ambas no dejan de ser para el protagonista como la parte convexa y cóncava, respectivamente, de una misma respuesta a un vacío vital que, más que propio, se observa en la población flotante de turistas y los que trabajan para ellos, y es extensible a toda una sociedad gris y consumista.

Curiosamente, muy pocos de los que viven en Corralejo son de allí. La mayoría han venido a divertirse (muchos italianos) o ganar dinero (muchos gallegos), o intentar ambas cosas (algunos nacionales). Una evasión, en cualquier caso, ya sea por motivos económicos, búsqueda de emociones o la huida de una realidad asfixiante, que desplaza e instala la actualidad en la que vivimos en un paraíso artificial. O en los paraísos artificiales de la burguesía, de los que ya escribió Baudelaire, al igual que Rimbaud trazó la escapada, en la cual, como condición previa, hay que abandonarlo todo, hasta la propia escritura.

No es el caso, por suerte, de José Bocanegra, que ha llegado hasta esta playa-confín de Corralejo, y nos sirve una crónica certera e impecable, en la que demuestra beber de Henry Miller y Bukovsky, aunque con sorbos de quintos de cerveza, y que tampoco le es ajeno el Roberto Bolaño de largo aliento postmoderno.

Estamos ante “Corralejo” en la que es, en la que debe ser, la literatura actual. No es posible la evasión sin tener en cuenta que la ola, las más de las veces te revuelca de mala manera, siempre te arrastra, y como mucho, acabas, escupido,  de nuevo en la orilla. Para fraseando a Paul Valèry, no es el mar el que siempre recomienza, eres tú.



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